miércoles, 18 de enero de 2012

Capítulo 4: ~memorias de Chris~ “Obsesión, el amor en su máxima expresión”

Mi nombre es Chris Galleger, en aquel invierno de mis 15 años aún seguía en el colegio sin saber que haría con mi vida, aunque mi padre tenía totalmente planeado que sería de mí en el futuro, un líder de alguna de sus empresas, por mi parte. Estaba indeciso de todo ya que aún era un niño y mis pensamientos eran inmaduros, en el aspecto amoroso como las chicas me encontraban atractivo siempre tuve con quien salir, era el chico más codiciado en el liceo, siempre me mantenían una libreta bastante atareada y mantenía poco tiempo para hacer vida social, aunque como era rebelde habían veces que me escapaba para ir a casa de alguna chica y satisfacerla. Como ellas me deseaban a corta edad perdí mi virginidad, me consideraba alguien superior a algunos chicos y siempre era de los que demigraban al más indefenso. Aunque sinceramente sabía que era malo en aquellas acciones, lo seguía haciendo una y otra vez ya que me parecía gracioso


Cada día que pasaba era una montaña de cartas en mi casillero, cada recreo que daba a mis descansos era una nueva chica que intentaba declararse a mi…realmente me estaba aburriendo de la rutina, cada día era lo mismo, comenzaba a aburrirme de esta vida…

Cuando solía llegar a mi hogar siempre me encontraba solo ya que mi madre y padre eran famosos ejecutivos de nuestra capital, nunca pude tener una mascota ni menos llevar algún amigo a la casa, lo tenía estrictamente prohibido, así que las tardes en casa eran aburridas y las concentraba en repasar para mis estudios ya que debía mantener un rango o perdería todo lo que ya tengo…son aquellas palabras que mi padre siempre me repetía con tono algo amenazante

Habían días donde salía con algunos chicos y comenzábamos a drogarnos o simplemente a fumar en alguna plaza o escondite que tengan junto con una banda…lo sé, en aquellos días solo me hacía daño a mí mismo y destruía mi vida poco a poco



Como todos los jóvenes la intriga de experimentar muchas cosas me ahogaba y a veces me hacía contradecirme, aunque no puedo decir que la pase mal ya que fueron divertidos momentos, pero solo le hacía daño a mi cuerpo, que podía hacer si podía tener todo…podía tener a la chica que quisiera ya fuera mayor, igual o menor a mi edad, tenía dinero y conseguía lo que fuera junto a la influencia de mi apellido, pero aun teniendo todo esto, con todo el dinero del mundo, me sentía vacío…había algo en mi interior que faltaba

Hubo una temporada que comencé a dejar la rutina, sin darme cuenta empecé a ignorar a todos mis compañeros y solía ir a la terraza de la institución para refrescarme con el frio viento que acariciaba mi rostro, ahí me ponía a pensar muchas cosas que nunca razonaba en el pasado, de algún modo me sentía un poco más maduro ya que dejaba aquellos deseos terrenales y comencé a ver más haya que los demás

Sabía que algún día en el futuro me convertiría en un famoso ejecutivo como mis padres, pero el solo hecho de pensar que será por sus logros, me enferma…comenzaba a pensar que quería superarlos, y quería lograrlo bajo mis propios esfuerzos, quería llegar a ser una persona que los pueda mirar desde arriba sin tener el peso de sus beneficios en mi…pero no tenía la menor idea de cómo lo haría

Tenía todo el entusiasmo de convertirme en alguien en esta vida…pero, la pregunta era, ¿Qué estudiar?... faltaba aquella inspiración ya que no conocía materia que me iluminara, aquel trabajo que me haga seguir para poder sostenerme de ello


Así es como comencé a estudiar todo lo que me rodeaba, compraba libros, revistas, tomaba más apuntes en clases, sin darme cuenta mis amigos se alejaban pero extrañamente poco me importaba…me encontraba solo en todo esto y aun así me sentía animado para continuar




Un día nublado donde el cielo se tornaba directo a la lluvia me comencé a sentir diferente, de algún modo cuando estaba estudiando en el colegio comencé a marearme, la visión comenzó a nublarse y mis manos se encontraban tiritonas sin cesar, cuando me levante para dirigirme al baño para mojarme el rostro y despertar un poco ya que había pasado 2 días sin dormir a causa de un libro bastante interesante, a mitad de camino los pies se me paralizaron y perdí la visión cayendo al piso…

Al abrir los ojos pensé que había pasado solo unos segundos, una cegante luz no me dejo ver bien y entre aquel brillo una persona me miraba sonriente…un estético hombre de unos 24 o 25 años de edad, unos penetrantes ojos cafés, el ahí mantenía su enorme mano entre mi pelo haciéndome cariño, de alguna forma aquella acción me conmovió, y mis mejillas se sonrojaron, cuando este vio que desperté con una voz un tanto grabe me decía

- Debes tener más cuidado, el no dormir puede hacerte daño, así que procura dormir lo suficiente para que tu cuerpo se encuentre en condiciones

De momento este salió de la sala ya que lo llamaban, cuando este soltó mi cabeza alejando sus dedos, me sentí vacío, aquellos dedos en mi cabello me creaban una sensación que nunca había sentido, aquella calidez que me transmitía era placentera, además aquellas palabras que me dijo solo irradiaban preocupación, me sentía raro, nadie nunca se había preocupado por mí ya que solo se fijaban en mi físico o simplemente me respetaban porque si no lo hacían sabían que les iría mal, pero esa sonrisa que me mostraba era inocente, de algún modo igual podía notar un poco de dolor en ella

Estuve horas pensando en lo ocurrido, no podía sacarme de la mente a aquel doctor que tenía en su ropas escrito un nombre que nunca podré olvidar “Matthew Lexington”, y cuando susurraba aquel nombre sonreía como nunca

Porque será que los adolescentes se enamoran con tanta facilidad, cualquier cosa que hagan para ellos lo consideran cursi, aunque yo ahora me encuentro en la misma situación, sé que puede ser la primera vez que me haya enamorado y realmente quiero todo de él, no solía creer en aquellas palabras que ahora siento…”amor a primera vista”

Luego de algunos días de observarlo mientras me mantenía en aquel hospital recuperándome, me sentía un tanto sicópata ya que cuando venía a revisarme lo miraba mucho, cuando tocaba mi cuerpo con sus artefactos de medicina me daba un tanto de placer, me daba vergüenza a mí mismo el solo hecho de pensar en que persona tan pervertida me había convertido

Al salir del hospital tenia plasmado en mi cabeza que era lo que quería estudiar…medicina, quería convertirme en alguien como el doctor Matthew, que entregue confianza a sus pacientes y de esperanza como lo acaba de hacer conmigo, además me encantaría poder trabajar junto a esa persona ya que aunque sea un amor no correspondido, algún día me esforzare para estar a su nivel y declararme a el

Cada día que pasaba me concentre directamente en estudiar aquella materia, mis padres estaban súper orgullosos ya que era uno de sus campos el camino que yo había escogido y de la forma en que me esforzaba me apoyan totalmente

Ahora me había alejado completamente de la sociedad, lo único que permanecía en mi mente era aquel amor que sentía por aquel adulto que no podía alcanzar, pero sabía que si me esforzaba podía tenerlo y hacerlo mío, ya luego de clases no me dirigía directamente a mi casa, desde aquella vez me dirigía al hospital Mt´s Mary donde trabaja “el”, con aquella esperanza de poder verlo al menos unos segundos ya que eso me animaba para seguir

Me desconocía a mí mismo ya que poco a poco perdía mi arrogancia y se convertía en inocencia, ya que al verlo un extraño sentimiento me hacía paralizarme, había algo en el que me daba un escalofrió y me hacía sonrojarme, y al mismo tiempo me daba timidez el solo hecho de dirigirle la palabra, aunque lo único que quería era declararle mi amor, pero temía con toda mi alma que fuese rechazado





Tenía planeado estudiar con todas mis fuerzas, convertirme en el mayor doctor de la institución y poder llegar a su nivel para cuando ese día llegue me declarare y hare lo que fuese para hacerlo mío

Cuando comencé a ir más seguido al hospital, un día llevando un ramo de flores para entregárselo en modo de agradecimiento, y aunque paso algo de tiempo de mi alta, me dirigí donde estaba el, cuando me puse entre su visión me alegre mucho porque este me sonrió y me reconoció de inmediato, le entregue aquellas rosas que le traía y este dejándolas a un lado se levantó y poso como siempre su mano entre mi cabello despeinándome un poco, aquella calidez era de algún modo triste porque no podía tener esas manos solo para mí en este momento, y también se sentía placentero y me hacía lentamente sudar por lo nervios de su presencia, este al mismo tiempo me dijo con palabras muy sutiles que me hacían sonrojar y tartamudear

- Eres muy tierno, además tienes unos ojos muy lindos

Aquella sonrisa que me mostraba al momento de hablarme me destruía, era demasiado para mí no podía seguir así, me estaba haciendo daño ilusionándome con aquel hombre que solo me veía como un paciente, aunque algo en mi interior no perdía la esperanza, sé que tenía que responderle algo pero mi voz no salía y me costaba hablar

- No …es…na..da…es solo por agra…decimiento…

De momento la presión me hizo colapsar, mientras él se encontraba sonriéndome con sus ojos cerrados yo veía sus suaves labios, de momento aquellos deseos lujuriosos no se detenían en mi mente y me hacían avanzar lentamente, de pronto con un impulso más rápido que los demás me lance a sus labios besándolo apasionadamente pero este no abrió sus labios para mí solo pude tocarlos, luego de eso con mi rostro totalmente rojo Salí corriendo de la situación dejando con toda la impresión a aquel amado mío


Sabía que no debía haberlo hecho pero la felicidad me invadía en todo sentido, no podía parar de saborear mi labios ya que ahí se encontraba la esencia de su ser, no podía siquiera creer que los haya tocado, era realmente un sueño para mí, cuando me detuve en una plaza para poder descansar, mi aliento no se sostenía, era bastante grave ya que mi corazón estaba latiendo a mil por hora, posando una mano entre mi pecho sintiendo los latidos de mi enamorado y loco corazón, mientras que mis dedos de la otra mano no podían despegarse de mis labios que gozaban con aquella sensación que acababan de sentir, aquel suave sabor a tabaco no desaparecía de mí, y hacia que comenzara a pensar mucho más haya, con exhalaciones bruscas comencé a susurrarme a mí mismo

- Desde ahora solo estaré a su distancia, cuando sea el momento volverá a verme y en ese entonces…compartirá esta sensación que yo siento en este momento, ahí sabrá lo que es un beso de verdad

No hay comentarios:

Publicar un comentario