Aquella noche la enorme luna llena dominaba entre la ciudad de Londres y específicamente sobre el famoso hospital de su capital, eh ahí entre una de sus ilimitadas ventanas emanaba un leve humo, una fría mirada que se encontraba admirando la gran esfera cegante, aquellos profundos ojos cafés donde en su pupila se reflejaba la luna. mientras mantenían el brillo en ellos al humedecerse lentamente soportando una gran pena que lo trataba de dominar, al mismo tiempo con una relajación exterior, este posaba entre sus labios un cigarrillo que estaba casi en sus últimas, mientras que entre en unos forzados suspiros susurraba
- no sabría decir si el tiempo ha sabido tratarme bien o mal, no sabría decir si realmente eh encontrado mi felicidad porque aún no termino de vivir…sé que me eh equivocado y me eh arrepentido de muchas cosas en esta vida que llevo…pero de lo que si estoy seguro es que esta es mi decisión y viviré todo el momento en que esta me vuelva feliz…y como tú siempre me dijiste viviré con una sonrisa en mi rostro aunque no acostumbre a hacerlo
Ya cuando las estrellas seguían iluminando aquella ventana aquel hombre posando su mano aplastando el cigarrillo entre un cenicero, comienza a oír pasos y sin inmutarse continua en su lugar observando, de pronto desmesuradamente la puerta se abre y un joven un tanto menor al que ya estaba dentro de la habitación entra al lugar, poniendo el seguro en la puerta con unos pasos cortos y sigilosos se acercaba al hombre en aquella ventana. Ya cuando se encontraba justo detrás de él, este pone su mano entre el rostro del hombre moviendo su rostro hacia donde miraba y acercando esos suaves y pálidos labios a los suyos besándolo con una enorme pasión, estos lentamente comienza a caer al piso apoyándose mutuamente quedando sentados uno sobre el otro de una forma bastante peculiar, ya en esta pose continuaron besándose dejándose llevar y ultrajándose con sus suaves dedos alrededor de sus blancos cuerpos. De momento el hombre un tanto más mayor con el rostro un tanto sonrojado corre la mirada diciéndole
- ¿Qué haces aquí tan temprano no tenías trabajo que hacer?
El chico con mucha sensualidad comienza a besarle alrededor de su cuello y pecho mientras le decía marcando fijamente sus palabras
- Lo termine rápidamente porque ya no podía resistir el hecho de no sentirte…porque sabes que eres lo más importante para mi
Aquel hombre con su rostro aún más sonrojado y con una pequeña pero deslumbrante sonrisa se lanzó dejándolo frente a frente y besándolo bruscamente mientras que sostenía sus brazos con los suyos para que no escapara, ya con la parte posterior de sus ropas en algún lado del piso el chico lentamente comienza a posarse sobre el hombre, aquellas ventanas ya se encontraban un tanto empañadas y el cuerpo de ellos se encontraba bastante sudado. Las miradas eran cada vez más lujuriosas y su aliento cada vez más exhausto. Aquellos sonidos de placer que emanaba el chico eran un tanto albortantes cada vez que el hombre llegaba más en su interior, el movimiento que conllevaban hacían que el chico ya comenzara gozar del momento y el vaivén de sus orgasmos era constante, mientras que el hombre le decía entre difíciles alientos
- No debes gritar tanto, ya que el guardia de turno nos puede descubrir
El chico ya con el rostro bastante húmedo y una mirada excitante, con un bajo tono y entre cortado le decía
- No te preocupes me asegure de dejar la puerta con seguro
El hombre con un rostro bastante malvado y riéndose a la vez le dice en el oído levemente a su excitado amante – bueno entonces puedo moverme más rápido y hacer que goces más – el chico bastante sonrojado apoya sus manos entre el pecho del hombre y este mismo comienza a acelerar el movimiento de su pelvis haciendo que el chico suelte bastante sonidos orgásmicos…con esta acción continuamente este siguió hasta que el placer llego a su clímax corriéndose dentro de el
Ya mientras el hombre sin mucha ropa se encontraba fumando entre la misma ventana donde se podía observar la plena luna llena, de la misma forma comenzó a susurrar unas palabras mientras veía la imagen de su amante mientras dormía
- Aún recuerdo el día en que toda esta felicidad comenzó en mi vida…no siempre pensé lo que pienso ahora de ti…ni tampoco sentía lo que ahora, ya que ella aún seguía dentro de mi corazón…mucho antes de que aquellos recuerdos fueran sustituidos sin darme cuenta…
Mi nombre es Matthew Lexington tengo 30 años y actualmente por mis logros me eh vuelto doctor en jefe, trabajo en el ST Mary´s un famoso hospital de Londres, actualmente no me quejo de mi vida diaria aunque las tareas hayan aumentado después de mi ascenso, aun así la gente aquí me tiene mucho respeto y recibo una gran atención sobre todo por algunas mujeres que siempre me hablan, me encuentro soltero ya que en este momento no deseo tener una relación…ya que sin darme cuenta puse mis sentimientos en cuarentena
como todos los días nada estaba fuera de su lugar así que debía seguir así, mientras que estaba entre mi escritorio realizando mis tareas diarias un joven operario de nuestra instalación se me acerco y me menciono una noticia bastante peculiar que venía desde el mandato superior – jefe hoy llegaran los nuevos practicantes y la gerencia desea que usted los instruya en el trabajo – luego de que se fuera bastante rápido al volver a su área, me levante de mi asiento sacando el estetoscopio que tenía entre uno de mis cajones y con mucha rapidez lo pose entre mi cuello, ya cuando me encontraba caminando entre los pasillos con las manos entre mis bolsillos y con una mirada fría ya que esa era mi actitud. Llegue a recepción y un grupo de jóvenes que no los veía a más de 23 años se encontraban haciendo alboroto, con un carácter bastante pesado y con una voz bastante tosca comencé a hablarles en general y de momento estos se silenciaron tomándome atención
- Bueno les doy la bienvenida, les considero los mejores ya que están en presencia de este consagrado lugar de trabajo. Espero que entre su lapso de la practica puedan sacar todo su potencial y se conviertan desde cristales en bruto a unos hermosas joyas de la medicina…antes de comenzar con el recorrido de presentación ¿alguien tiene alguna pregunta?
De pronto la multitud se silenció profundamente y entre ellos una mano se veía levantada, era un chico bastante estético, con un cabello deslumbrantemente rubio y unos lindos ojos plateados que me hacían recordar a cierta persona, cuando pedí que le dieran permiso para que avanzara y realizara su pregunta se quedó en su lugar y con arrogantes palabras me dijo
- Amm…¿usted siempre es así de rígido?, debería mostrar más su sonrisa ya que puede ser tan hermosa como usted
De momento ese comentario me irrito medianamente y al mismo tiempo me llego de sorpresa avergonzándome ya que me daba bastante nostalgia, en ese instante con un tono bastante molesto regañaba al chico
- ¿Me estas tomando el pelo?...este es un lugar serio si no vienes planteado de esta forma puedo pedirte que te retires así que no repitas más una pregunta así…solo aceptare preguntas de la materia
El chico con una mirada bastante defraudada se fue caminando lentamente hacia el fondo del grupo ignorándome completamente y dándome la espalda, luego de dejar pasar por alto dicho comentario proseguí a mostrarles las instalaciones a los practicantes. Deteniéndome en cada sección que se dividía el hospital y explicando cada una de sus funciones…desde el exterior se veía que me mantenía completamente sumergido entre mi trabajo y entusiasmado por enseñarle a los futuros doctores, pero en mi interior mis pensamientos no estaban completamente centrados en eso…aquellas palabras de ese chico realmente me incomodaron, nunca nadie excepto una persona me había dicho –“ deberías sonreír más” – aquellas débiles palabras fueron más que una penetrante puñalada entre mi pecho, de momento le pedí a los estudiantes que tomaran un descanso al terminar el recorrido y de inmediato busque un lugar para sentarme apoyando mi mano abierta sobre mi rostro en donde mi pelo sobresalía entre mis dedos…ya mi mente comenzaba a colapsar ya que aquellas imágenes se mostraban en mi mente como una película…la película más triste que podría ver…
Una tediosa habitación de un hospital se divisaba entre el recuerdo, una delgada chica recostada entre una de las camillas que estaba en aquel cuarto y un chico perseverante que no se movía de su lugar tomando la mano de esa chica con la suya dándole apoyo constantemente…aquella situación comenzaba a distorsionarse y aquella chica comenzaba a convulsionar y aquel chico solo podía pedir ayuda…rápidamente el cuerpo médico llego y me sacaron de la habitación…pasaron horas y horas mientras que el chico no cesaba de su puesto fumando constantemente y construyendo un cerro de tabaco entre el cenicero…aquellas palabras que decía el doctor que se mantenía recto entre la puerta sacando unos guantes de látex que tenía ajustados entre su mano me hacían enloquecer…y aquella imagen de su rostro mientras podía leer sus labios ya que mis oídos no respondían, aunque podía deducir que era lo que decía -“…”- mi cuerpo hacia oídos sordos y mis labios solo decían sin parar –debe ser mentira-
Ya volviendo en si asombrosamente conteniéndome las ganas de desahogarme, continúe con la presentación pero ya en esta ocasión sentía la leve impresión que alguien no paraba de observarme continuamente. Aquella mirada podía sentirla, aquel chico de los ojos plateados no paraba de quitarme el rostro de encima y por alguna extraña razón comenzaba a inquietarme. De alguna forma llegaba a ponerme nervioso y un tanto tembloroso, cosa que una sola persona lograba…aunque esa persona ya no está en este mundo
Ya cuando por fin el recorrido terminaba y el sol comenzaba a retirarse el hermoso crepúsculo dominaba los cielos, aquellos alumnos comenzaban a retirarse del lugar lentamente para volver a sus casas y a sus vidas, aunque no veía aquel joven rubio que me presionaba y eso me trajo un tanto de preocupación, lentamente me dirigí hacia mi oficina ya que mi trabajo aún continuaba
Ya después que el cielo se tornara oscuro, mi trabajo había finalizado por el día y podía volver a mi hogar, ya cuando salía de la instalación una presencia bastante extraña me atravesó y un escalofrió comenzó a recorrer todo mi cuerpo, rápidamente comencé a caminar dirigiéndome a mi casa, solo iluminándome por el brillante cielo y aquellas débiles luces en los postes de cada esquina, tanto como en el principio mi mente se choqueaba pensando en que alguien me seguía ya que cada vez que volteaba me imaginaba una sombra escapando de mi mirada…lentamente el miedo me devoro hasta el punto en que mi cuerpo comenzó a correr sin mi consentimiento, ya con mucha exhalación llegue a mi hogar cerrando ambas puertas tanto de mi reja como la de entrada y cuando ingrese mi amado compañero venía a recibirme, mi queridísimo Black, mi perro siberiano que tuve desde un cachorro que siempre me recibe muy cariñosamente rondando entre mis piernas y tratando de apoyar sus patas entre mi pecho
Ya cuando comencé a sacarme mi chaqueta subiendo lentamente por mi escalera, llegue a mi habitación la cual se encontraba un poco helada ya que la ventana se encontraba abierta, cuando fui a cerrarla mi mirada inconscientemente se fijó hacia afuera y vi la silueta de aquel chico del hospital…aquel chico estético con el pelo rubio y sus absorbentes ojos plateados…cuando corrí a mi puerta para tratar de encontrarlo ya se había ido…lentamente comencé a subir, me senté frente a mi notebook y prendí un cigarrillo para relajarme un poco…mientras que tocaba mis cejas con mis dedos.
Aquellas imágenes que me inundaban y aparecían al rodearme el cesante humo, mi mente volaba entre pensamientos tristes…y aquella frase susurraba entre mi cabeza una y otra vez –“deberías sonreír más”- cuando ya mi cuerpo no podía más las lágrimas no se detenían …aquella noche no pude dormir bien …aquella cajetilla de cigarrillos se hizo poca al pasar todas esas horas despierto…pensando cada segundo en ello, me daba vergüenza que alguien me viera de esta forma, aunque todo el tiempo vi como Cecile aquella chica de la cual me enamore en mi juventud. Se encontraba junto a mí cuidándome y abrazándome exponiendo lo débil que podía ser
Cuando la aurora del siguiente día se posó sobre mi ventana, la cegante luz del sol golpeaba mis ojos dejándome con poco visibilidad, ya cuando el nuevo día comenzaba y yo sin haber descansado. Los pies a penas me los podía y el sueño me dominaba al punto de que podría desmayarme, cuando me veía en el espejo aquellas ojeras que se veían debajo de mis ojos eran pruebas de mi dura noche y aquella roja irritación que se denotaba sabía que era porque no había parado de llorar pero simplemente solía pensar que eran parte de mis ojeras
Ya cuando llegue a mi trabajo, aquella torre de archivos seguían ahí para que las viera y revisara, aunque aquel sueño en mi me dominaba y el cansancio era excesivo, cuando seguía trabajando la imagen de aquel chico en mi mente permanecía y veía cada vez que trataba de pensar en Cecil, de alguna manera comenzaba a perder el recuerdo de ella, no podía recordar y veía a aquel chico en lugar de ella, puede que tengan los mismos ojos pero no puedo ver a ese chico como la persona que amo…él es un hombre al igual que yo
Ya cuando la primera mitad de mi trabajo terminaba y la hora de almuerzo comenzaba, me dirigía a poder comer y recuperar algo de energía, cuando llegue al lugar un compañero desde antes me llamaba de una mesa donde se encontraba solo, ya cuando prepare mi comida un pequeño trozo de carne y algunas verduras para acompañar me dirigí hacia donde el, al sentarme casi me tropiezo pero intacto logre quedar frente a él, aunque no le tomo mucho tiempo para descubrir mi situación ya que de momento cuando logre sentarme me pregunto -¿no has dormido bien?- aunque yo trate de ignorar la pregunta y le cambie el tema a como se encontraban sus tareas. Luego de un rato de conversación este me pregunto algo bastante peculiar
- ¿En tu grupo ahora se encuentra el famoso león plateado?
Yo con una enorme interrogante quede atónito sin saber que responder y con un tono bastante torpe le pregunte -¿de que estas hablando?-, el con mucha impresión y extrañes me comenzó a hablar sobre aquella persona
- Es un chico bastante atractivo y conocido, hijo de una familia muy rica, el mientras se encontraba en sus estudios los hospitales le pedían ayuda cuando estaban sin personal, dicen que él es un doctor muy talentoso aun sin mucha experiencia. Había escuchado que estaba en su práctica justo en esta instalación por eso creía que estaba en tu sección
Cuando termino de hablar aquellas imágenes de ese chico se me vinieron a mi mente, -¡¡no puede ser otra persona!!...al parecer es aquel chico de rubio cabello, quien diría que sería un gran doctor-. Tratando de ocultar la verdad simplemente no comente sobre ello y seguí comiendo para pronto volver a mis tareas. Ya cuando ambos terminamos él se despidió de mi dirigiéndose a su sección, yo aún muy mareado comenzó a caminar algo tambaleante, ya al llegar a mi oficina la vista se me comenzó a nublar y la visión era casi nula. Sin mucho que hacer caí sentado al piso apoyado en la pared posando mi mano entre mis ojos para tratar de recuperarme pero el cansancio era demasiado
-¿Qué pasaría si alguien entrara a la fuerza en mis sentimientos…seria contagiado por mi propia cuarentena…o podría ser la cura para ella?
Al pasar algunos minutos de aquella forma escuche como la puerta se abría mientras que una borrosa silueta entraba y se acercaba lentamente, ya frente a mi podía distinguir una blanca piel y unos bellos ojos, de pronto entre mis labios sentí una suave sensación que no podía recordar a que se debía…pero me era muy familiar. Mientras que en mi oído se oía unas palabras susurrantes – eres muy hermoso…no me detendré hasta que seas mío- , en ese instante mi visión extrañamente volvió…pero aquella silueta ya no estaba a mi lado si no que había salido huyendo, cuando me levante para poder alcanzarla solo vi como aquel chico que llamaban el león plateado corría con los dedos entre sus labios, yo dándome cuenta de la situación quede un tanto impresionado…pero aquella sensación entre mis labios era placentera y al mismo tiempo traía muchos recuerdos…comenzaba a pensar que sentía un poco de atracción hacia aquel chico
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